querría
saber amarte
aprender a amarte
mas soy
la estatuta
que todas las tardes
te contempla
mientras pasas
mascando siluetas
la estatua
que a veces
estira su sombra
-aun contra el sol-
para que tú la pises
querría
poder hablarte
mojarte
columpiarte en la memoria
de una isla
que aún no existe
para que silbes
todas tus nostalgias
querría
inmortalizarte
en piedra
lenta
-como yo-
y cubrirte
de musgo
año tras año
hasta
la resurrección
de las piedras
querría
que sepas
que soy piedra
que como piedra siento
pálpitos
de planeta
y ahora
cuando pases
camino de no sé dónde
mírame
regálame tu tacto
aunque sea a distancia
y seré
por un instante
humano
sí
humano
(...)
ingrata
sí
ingrata
© Xavier Frías Conde
2 comentários:
Uf!! Qué trallazo para el corazón!!
Menuda estatua y cuánto desasosiego.
Éste es un poema de colección.
Precioso, Xavier.
Un beso.
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